viernes, 3 de diciembre de 2010

El sitio que olía a baba.

Asco total.

Hoy venía sentadito en el bus, de los mas tranquilito, estaba recontra feliz porque siempre que vengo a trabajar nunca encuentro un asiento, siempre está lleno. Y justamente hoy, justamente hoy, tuvo que suceder.

Al subir al carro, me percaté que atrás mío subía todo un pueblo, y que ya habían avistado la silla que yo había marcado con los ojos como MI silla, la miraban como si se la fueran a comer. No perdí tiempo al ver a tantos individuos que anciaban por carroñar MI sitio, así que la piqué y me senté, al costadito de un tío viejo.

Yo estaba para el lado del pasadizo, entonces, el viejo estaba al lado de la ventana [ lógico, no seas idiota ¬¬ ]. Como sea, yo iba de lo mas tranquilo, entonces siento un peculiar olor...algo asqueroso, masomenos el olor que tiene mi almohada algunos días al despertarme con la boca abierta. ¡Sí, olía a baba!, pero era un olor suave, que se podía soportar.

Unos minutos mas, el viejito se para y me pide permiso, muy amablemente, para salir, a lo cual accedo de la misma forma amable, y me paso a sentar en el lugar del viejito.

He ahi empieza mi pesadilla, en cuanto me senté, OMG! el olor a baba estaba ahi, justo en esa zona, es como si en el asiento del viejito se hubiera concentrado el olor de todas las babas del carro!

- [ ¿Qué puedo hacer? Ya sé, me vuelvo a mi sitio. ]

En cuanto me disponía a volver a mi antiguo lugar, uno de los carroñeros que veían mi sitio se sentó ahi!

- [ Carajo, la puta madre, y ahora que hago! ]

No, no podía pararme porque el carro estaba full, felizmente ese día al párecer todos se habían bañado. Recuerdo que una vez me subí a la 73A, y ni bien entré, pude sentir como todos los olores ediondos del mundo se almacenaran en ese 'servicio' de transporte público.

Como sea, ya se habrán imaginado como fue mi viaje, el olor me desmayaba. En cuanto llegué a mi destino, al bajarme, miré hacia la dirección de mi asiento.

- [ Eureka! ]

Ví como el que estaba sentado justo atrás, estaba con un hilo [ que hilo, parecía una manguera ] de baba colgando, todo jato, sin saber que sus olores perturbaban, afortunadamente, a alguien más que a mi.