Erase su vida muy normal. Panafleto cierto día llegaba de un agotador día de trabajo a su cálido pero desolado hogar. El tenía mucha sed, así que entro a la cocina, fue a por un vaso de agua, y salió al balcón a tomar de aquel líquido refrescante, acompañado de una fresca brisa nocturna, cuando de repente, miró hacia abajo, y vislumbró aquel extraño fragmento de papel arrugado.
Panafleto se inclinó para recoger esa pieza de papel. Al levantarlo, se dió cuenta de que tenía cierto peso dentro. Lo abrió y se encontró que dentro tenía una piedra, y además, se veía que alguien había escrito algo. Fue entonces que lo entendió: Alguien había tirado intencionalmente dicho papel a su balcón para que el pudiera recogerlo.
Por su juvenil rostro se asomaba una tímida gota de sudor, parecía que sabía lo que vendría escrito dentro. Entonces, con la mirada fija, y las manos temblorosas, empezó a leer la el trozo de papel, el cual citaba lo que aquí relato:
Panafleto se inclinó para recoger esa pieza de papel. Al levantarlo, se dió cuenta de que tenía cierto peso dentro. Lo abrió y se encontró que dentro tenía una piedra, y además, se veía que alguien había escrito algo. Fue entonces que lo entendió: Alguien había tirado intencionalmente dicho papel a su balcón para que el pudiera recogerlo.
Por su juvenil rostro se asomaba una tímida gota de sudor, parecía que sabía lo que vendría escrito dentro. Entonces, con la mirada fija, y las manos temblorosas, empezó a leer la el trozo de papel, el cual citaba lo que aquí relato:
