viernes, 11 de enero de 2013

Otra extraña carta.

Erase su vida muy normal. Panafleto cierto día llegaba de un agotador día de trabajo a su cálido pero desolado hogar. El tenía mucha sed, así que entro a la cocina, fue a por un vaso de agua, y salió al balcón a tomar de aquel líquido refrescante, acompañado de una fresca brisa nocturna, cuando de repente, miró hacia abajo, y vislumbró aquel extraño fragmento de papel arrugado.

Panafleto se inclinó para recoger esa pieza de papel. Al levantarlo, se dió cuenta de que tenía cierto peso dentro. Lo abrió y se encontró que dentro tenía una piedra, y además, se veía que alguien había escrito algo. Fue entonces que lo entendió: Alguien había tirado intencionalmente dicho papel a su balcón para que el pudiera recogerlo.

Por su juvenil rostro se asomaba una tímida gota de sudor, parecía que sabía lo que vendría escrito dentro. Entonces, con la mirada fija, y las manos temblorosas, empezó a leer la el trozo de papel, el cual citaba lo que aquí relato:


"Eh tu, he estado observándote detenidamente, he logrado entrar a tu casa, y no necesariamente por la puerta. He logrado observar mucho de ti. Conozco tu habitación casi a detalle, pero sobre todo, conozco tu secreto mejor guardado…
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TIENES PELOS EN EL POTO! 


CIERRA LA VENTANA DE TU CUARTO CUANDO SALGAS DEL BAÑO CARAJO.

ATTE.

TUS VECINO DE ENFRENTE!

PD: Búscame, soy pasivo complaciente. Dpto. EN-4, D-A-2"



¡Si te perdiste la primera extraña carta anda pa' allá!

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